Alacranes y escorpiones, qué son y cómo controlarlos

Los alacranes, también conocidos como escorpiones, son los primeros arácnidos que habitaron la tierra. Hay miles de especies en todo el mundo y en la antigüedad llegaron a existir ejemplares que alcanzaban los tres metros de largo. Compartimos toda la información necesaria para identificar las especies presentes más peligrosas y recomendaciones para combatirlas

Los alacranes pertenecen al grupo de los arácnidos, es decir son “parientes cercanos” de las arañas. Son animales venenosos, de hábitos nocturnos que, durante el día, se esconden en lugares oscuros, húmedos y aislados, como acumulaciones de basura o de leña, demoliciones u obras, cloacas y cañerías. Son de poca movilidad y de un letargo invernal variable. Su dieta es a base de arañas, cucarachas y grillos vivos. Como dato curioso, son animales hermafroditas que en muchos casos llevan adelante la partenogénesis, o sea, que no necesitan otro ejemplar para reproducirse.

Tipos de escorpiones

En Argentina la familia Buthidae está representada por tres géneros: Tityus,, Ananteris y Zabius. Dos especies de esta familia representan una muy alta peligrosidad para las personas, la Tityus Trivittatus y la Tityus serrulatus. Se sabe que su veneno es altamente tóxico para los humanos, y existen casos registrados de muertes por picaduras de  estas especies.
También se encuentra presente en nuestro país la especie Bothriurus bonariensis. Si bien no representa gran peligrosidad, es una plaga que se recomienda controlar. 

Tityus trivitattus 
Presentan una morfología externa muy uniforme, con muy poca variación; lo que indica que probablemente sea un grupo muy antiguo. Los ejemplares adultos pueden medir desde 20 a 120 mm. Su cuerpo está dividido en dos segmentos claramente visibles: cefalotórax (tronco con los apéndices bucales y locomotores) y opistosoma (abdomen). El abdomen a su vez se subdivide en mesosoma (pre-abdomen; compuesto por siete segmentos, allí se encuentran las aperturas respiratorias, los pectenes y la apertura genital) y metasoma (post-abdomen o cola; compuesto por cinco segmentos donde al final encontramos el telson, provisto de aguijón y glándulas de veneno).


Tienen un par de quelíceros (semejante a colmillos), un par de pedipalpos con forma de pinzas y cuatro pares de patas. En la parte ventral presentan apéndices sensoriales (llamados mecano y quimiorreceptores) con forma de peines  llamados en latín pectenes. 
 

El Tityus trivittatus se identifica por las tres líneas oscuras bien nítidas y separadas en el dorso;
las pinzas largas y delgadas; y el aguijón con la apófisis subaculear

 

 

La coloración es anaranjada o amarillo-rojiza, con tres bandas longitudinales castaño oscuras en el dorso. 
Son vivíparos y pueden ser partenogenéticos (pueden desarrollarse individuos a partir de óvulos no fecundados); esto puede considerarse como una estrategia de la especie para mantener su descendencia. Los huevos fecundados se desarrollan dentro de los conductos reproductivos de la hembra. Una hembra (según la especie) puede tener hasta 50 crías. Éstas suben automáticamente al dorso de la hembra hasta la primera muda, luego se separan de la madre y comienzan su vida solitaria. Luego de dos o tres años alcanzan la madurez sexual; pueden vivir de dos a 15 años. Son más activos en temporadas cálidas.

Tityus serrulatus 
Es considerado el escorpión más peligroso de Sudamérica y responsable de la mayoría de los casos fatales. Comúnmente conocido como escorpión amarillo, es una especie de escorpiones perteneciente a la familia Buthidae. Es un escorpión originario de Brasil que hacer unos demostró adaptarse a varias regiones del norte de Argentina. 


Tiene las extremidades y la cola de color amarillo claro y oscuro el resto del tronco. Su nombre se debe a la presencia de un dentado en la 3ª y 4ª anillos de la cola y mide 7 cm aproximadamente. Su reproducción es partenogenética, en el que cada padre tiene unos dos partos con una media de 20 crías por año, llegando a 160 durante toda su vida. Debido a los hábitos domésticos y picadura peligrosa es responsable de la mayoría de los incidentes graves de escorpión en las áreas urbanas, y viene desarrollando una gran expansión de su distribución en los últimos 25 años.


Su veneno, como el de todos los escorpiones, es una mezcla de toxinas peptídicas y sales que tiene efecto neurotóxico, que actúa sobre el sistema nervioso. La picadura es muy dolorosa, generando un dolor severo en la zona afectada y dispersándose por todo el cuerpo, causando un estado de hiperestesia. La acción neurotrópica de veneno actúa sobre el bulbo raquídeo, importante región del encéfalo que controla los movimientos respiratorios y cardíacos, además de la peristalsis, pero su acción es específica sobre la región del bulbo que controla la respiración. La principal toxina presente en el veneno se conoce como Tityustoxina.

Tityus serrulatus es la especie de mayor peligrosidad en nuestro país.

 

Bothriurus bonariensis

En las zonas periféricas de las grandes ciudades suelen encontrarse otras especies de escorpiones, como Bothriurus bonariensis (Familia Bothriuridae, Género Bothriurus), que no representan un riesgo sanitario, si bien su picadura es dolorosa. Se ve más bien en sitios abiertos y su distribución geográfica comprende Argentina, Uruguay y los estados del sur de Brasil (Rio Grande do Sul y Santa Catarina).

Presenta una coloración pareja que coloración varía del negro oscuro al castaño rojizo, sin presencia de franjas, pinzas muy globosas o redondas, y un único aguijón en la cola. En la región anterior tiene dos grandes pedipalpos transformados en pinzas, que utiliza para defenderse y también como órgano sensorial. En el extremo posterior tiene una estructura llamada telson que contiene la glándula del veneno y un aguijón. Mide entre 5 y 7 cm de largo. Se alimenta principalmente de insectos. Mantienen actividad principalmente durante los meses de verano, desde octubre hasta finales de marzo.

El  Bothriurus bonariensis es una especie que no representa riesgo sanitario en nuestro país.

Medidas para un control eficiente

El control del alacrán no se limita únicamente a la aplicación de un producto químico, de hecho la fumigación debe ser realizada a la par de un plan integral que incluya buenos hábitos de ordenamiento ambiental y cuidados edilicios, combatir su alimento y colocar barreras físicas para impedir que entren al espacio a proteger.

Control químico
El control químico de los alacranes debe realizarse cuando logramos confirmar su presencia, tanto hacia los individuos como hacia su alimento. Los alacranes no son resistentes a los carbamatos, cuyo uso está sumamente limitado a casos puntuales por su elevada toxicidad en humanos. 


Existen principios activos como el lufenuron que afecta sobre todo a los estados juveniles previniendo el desarrollo de quitina y provocando la muerte de los mismos. Es un ingrediente activo del tipo inhibidor de crecimiento, que provoca la interrupción del desarrollo al inhibir la síntesis de Quitina, por acción sobre la enzima Quitinasintetaza. Sobre los adultos ejercen su efecto sobre los órganos reproductores, disminuyendo la fecundidad en las hembras. Por sus características físico-químicas puede penetrar principalmente por vía oral y ocasionalmente por vía dérmica. Maggot® de Gleba, contiene un 2% de lufenuron y ha demostrado alta eficiencia en el control de insectos rastreros y arácnidos. 


Con el Kurafos®, Gleba ofrece otro principio activo que ha demostrado alta eficiencia: el “pirimifos metil”. Este ingrediente activo pertenece a la familia de los órganos fosforados y su molécula ejerce su efecto afectando directamente al sistema nervioso por inhibición de la colinesterasa. Posee gran poder insecticida y muy buena residualidad, actuando directamente por contacto, ingestión o por vía respiratoria de los insectos plaga (gasificación/acción fumigante).


Deltametrina es un piretroide sintético con actividad insecticida y acaricida de amplio espectro. Actúa por contacto e ingestión afectando al sistema nervioso de los artrópodos y provocando su muerte. Es el ingrediente activo de Lock®, el cual garantiza una muy buena capacidad insecticida y efecto de volteo.  Obtiene una gran acción de desalojo, especialmente en grietas, hendiduras y lugares o espacios de acceso más complicados.  Al ser una espuma en base acuosa  con baja concentración, puede aplicarse en sitios sensibles garantizando un efecto residual prolongado. 


El Etofenprox, como ingrediente activo también pertenece al grupo de los Piretroides, pero su diferencia radica en que carece del grupo orgánico ciano derivado del cianuro por lo tanto no resulta irritante. Al ser una molécula de baja toxicidad sobre mamíferos y posee muy buena capacidad insecticida por contacto e ingestión. Esta molécula es una de las más utilizadas por organismos de salud pública del mundo, recomendada y abalada por la O.M.S. Por tratarse de un piretroide no irritante puede ser utilizado en sitios sensibles, como casas, escuelas, hospitales, restaurantes, industrias en general, instalaciones deportivas, granjas, tambos, depósitos y áreas verdes en general, barrios cerrados, plazas, campos de golf, etc. El VECTOR 2.0® es el producto de GLEBA que controla eficazmente las plagas rastreras y está formulado con etofenprox al 20 %. 


Gleba, también ofrece el Deltaglex®, un insecticida concentrado emulsionable con un 1.5% de deltametrina como ingrediente activo. Posee una gran acción de desalojo, especialmente recomendado para áreas donde la localización de las plagas resulta compleja,


Otro de los productos que reúne las características necesaria es el Ruster® de Gleba, producto formulado para realizar tratamientos residuales. La deltametrina, piretroide cristalino en su estado natural es sometida a molienda para lograr su micronizado y posterior suspensión a base acuosa. Sin la utilización solventes en la formulación, carece de olores desagradables y no genera vapores. Puede actuar por contacto a nivel cuticular en los insectos o a través del tracto digestivo una vez ingerido. Por tratarse de un Piretroide genera alta irritación produciendo desalojo de nidos y sitios de agregación. También se destaca por su baja toxicidad en humanos. Su uso está restringido a profesionales.

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